INTENTION, NOT PERFECTION

10 cosas que ya hacemos para reducir nuestra huella ecológica, y otras 5 que planeamos hacer

Si nos sigues desde hace un tiempo sabrás que nos preocupa el tema de la sostenibilidad. Pero nos interesa en serio, no a lo greenwashing. Teniendo en cuenta el panorama actual, en que cada vez más empresas se suben al carro de la sostenibilidad, hay que replantearse cómo comunicar estos temas. 

No es suficiente con crear un “hashtag sostenible” porque tu producto tenga una atributo que lo convierta en menos perjudicial para el planeta y utilizar esta premisa masivamente en tus acciones de marketing. Porque hablar solo de lo bueno no ofrece una imagen real y completa de lo que sucede en una empresa. Especialmente, cuando lo bueno es poco significativo o incluso no es verdaderamente sostenible.

De esto estamos viendo muchos casos últimamente, así que es un buen momento para hacer nuestro propio balance de las cosas positivas experimentadas en estos casi 8 meses, pero sin ocultar lo que no es tan positivo. 

Gracias de antemano por vuestra comprensión y cariño ante este ejercicio de honestidad.

10 cosas que ya están en marcha:

El producto es bastante central en cualquier empresa, así que empezamos por las madalenas y sus ingredientes, que son:

1. De agricultura ecológica. La agricultura ecológica protege más los suelos de cultivo, y no los contamina con pesticidas y productos fitosanitarios.

2. 100% vegetales. Al no contener leche de vaca y huevos, básicos de la repostería tradicional, se evita la contaminación derivada de la producción de ingredientes de origen animal (la ganadería es responsable del 14,5% del total mundial de gases de efecto invernadero generados por la actividad humana, FAO.org, 2019).

Foto: Mónica Martínez, @monica.mrtnz

Además, algunos ingredientes son:

3. De proximidad. Como el aceite de oliva, que se produce en nuestra provincia, Alicante.

4. De pequeños agricultores. Como la compota de manzana, que está hecha con manzanas de agricultores de Navarra y es fabricada allí mismo, con manzanas ecológicas y nada más.

5. De comercio justo. Como es el caso del cacao y las chips de chocolate.

En ferias y eventos:

6. Usamos tazas de cerámica para evitar los vasos de “cartón” de un solo uso (que como quizá sabréis, no son 100% cartón, sino multicapa, y por tanto no pueden tirarse al contenedor azul). Además, las tazas están hechas por unas artesanas amigas nuestras.

7. Compensación de emisiones. Casi siempre vamos a las ferias en nuestro foodtruck, y, dado que no pudimos hacer la conversión a eléctrico, decidimos «compensar» sus emisiones de co2 a través de la plataforma oficial de compensación de la huella de carbono de las Naciones Unidas.

Foto: Mónica Martínez, @monica.mrtnz

8. Priorizar los objetos de segunda mano. Cuando reformamos el foodtruck, en lugar de comprar los muebles a lo Ikea, cogimos unos muebles de una app de segunda mano. ¡Hay que ver lo que puede llegar a lucir parte del salón de una señora alicantina en nuestra tienda sobre ruedas! Además de los muebles de segunda mano, reciclamos la estantería que ya estaba dentro del camión, restos de cortinas y azulejos que teníamos por casa, etc. (Somos muy fans del upcycling y las cosas de segunda mano, por si quedaban dudas). 

Respecto al packaging:

9. Venta a granel: más abajo os contamos qué estamos planeando para el futuro, pero por el momento, al no poder renunciar completamente al plástico, hemos decidido empezar vendiendo a granel (ya os contaremos en otro post por qué los bioplásticos a día de hoy no son una opción). Aunque este formato no nos permite renunciar al plástico completamente, creemos que esta alternativa es mejor que empaquetar cada madalena en un paquete de plástico individual. Y creednos que envasar individualmente en plástico nos hubiera hecho la vida mucho más fácil.

10. Optar por objetos que duren. La base de los expositores que enviamos a las tiendas para que expongan las madalenas está hecha de madera y algo de metal. Están diseñados para que duren años y no haya que estar renovándolos cada poco tiempo, como sucedería si hubiéramos optado por una alternativa más económica para nuestro bolsillo (como los expositores de cartón). Apostar por los objetos duraderos también es una forma de sostenibilidad.

5 acciones para el futuro:

1. Tarros de vidrio como packaging. A principios del año que viene vamos a hacer un crowdfunding (sí, POR FIN) para implantar un sistema de envasado en tarros de vidrio, un material con una de las tasas de reciclabilidad (respecto a otros materiales) más altas en Europa (74%, últimos datos de la FEVE). Además, los tarros pueden reutilizarse para muchísimas cosas.

2. Packaging adicional sin plástico. En 2020 tenemos planeado hacer unas pruebas de otro formato adicional sin plástico. ¿Qué será? 🙂

3. Embalaje reutilizado. Para la futura tienda online, el relleno de las cajas que enviaremos a vuestras casas será papel de periódico no usado (excedentes de producción no vendido), en lugar de comprar y demandar papel de relleno que sólo se usará una vez.

4. Packaging de proveedores. Si bien nuestro envasado podemos “medio” controlarlo, el de nuestros proveedores es bastante más difícil. Hay materia prima, como las harinas, o la compota, que viene en papel o en vidrio. Pero otros ingredientes vienen en plástico. Sabemos que a medida que vayamos creciendo y tengamos más influencia para negociar con nuestros proveedores, podremos exigir más cambios. Además, pensamos mantenernos al día en temas de economía circular, porque intuimos que ahí residirán parte de las soluciones al problema del packaging a nivel industrial.

5. Programas de reforestación. Participar en un programa de plantación de árboles que absorban co2 es otra de las opciones que hay para compensar las emisiones de los envíos. Probablemente lo implantemos tanto para los envíos online como para envíos a nuestros clientes tienda. Si bien no hay que perder el foco en reducir emisiones, intentar reducir el daño de aquellas cosas que no puedes evitar emitir es mejor que nada.

¿Qué os ha parecido? ¿Demasiada imperfección? Sea como sea, es la verdad, y creednos que no hay día que no pensemos en cómo mejorar esto o aquello. 

Podríamos callarnos los detalles “no tan guays” y decir que somos super sostenibles y punto. Pero preferimos ser honestas y haceros partícipes de este proceso de mejora continua. No por no contar las cosas que no nos gustan, dejan éstas de existir, ¿no?

Autora: Estefanía Lozano

Asistencia de edición y traducción al inglés: Anna Kommers