¿QUÉ ES LA MALA LECHE?

La mala leche es un proyecto multidisciplinar formado por un equipo con una visión compartida y una misión conjunta: la creación de una serie de productos sostenibles capaces de facilitar la transición hacia maneras más justas y coherentes de existir en el mundo.

Ya sea a través de la alimentación vegana, artículos artesanales y reutilizables elaborados de manera responsable y, en un futuro, productos culturales. La mala leche aspira a difundir y promover filosofías vitales centradas en la cooperación, el respeto entre especies y la concienciación ecológica.

CÓMO EMPEZÓ TODO

Hola, me llamo Estefanía y soy la fundadora de La mala leche. Criada entre reposteros, he crecido sintiendo el mundo de los dulces caseros como algo muy cercano y familiar, envuelta en el reconfortante olor de las magdalenas que mis abuelos, mis padres y mis tíos horneaban cada día.

A veces es necesario salir para poder encontrarse, así que, tras graduarme, decidí mudarme a Berlín y dedicarme a las causas sociales. Mi trabajo en ONGs orientadas a la integración social, a la protección ambiental y al veganismo, me hizo darme cuenta de que avanzar hacia estilos de vida más justos pasa no solo por cuestionar nuestros hábitos de consumo y tradiciones, sino que también es necesario tener acceso a la clase de productos que te permitan efectuar la transición para vivir de manera más sostenible.

Con estas ideas en mente, decidí volver a mis orígenes y aunar mi voluntad de crear productos veganos y sostenibles con mi propia historia familiar. Así comienza La mala leche, buscando la forma de mantener los sabores caseros de mi infancia de una manera ecológicamente sostenible y libre de explotación animal.

Pero las magdalenas son solo el principio. En La mala leche, creemos en el potencial humano para crear un mundo más equitativo, respetuoso e inclusivo en todos los aspectos. Sabemos que este futuro es posible y nuestro objetivo como empresa es conseguir que levantarse cada mañana y esforzarse por lograrlo no tenga que ser una lucha constante.

Tal vez parezca solo el desayuno, pero es el inicio de una revolución.