La moda de segunda mano: «cool», pero también muy necesaria.

Entrevista a la conferenciante y bloggera zero waste y vegana Gittemary Johansen

Si eres tan fan de la moda de segunda mano como yo, quizá tampoco entiendas por qué esta forma de comprar ropa no es más popular. Es más ecológica, más económica, el proceso de encontrar lo que buscas es divertido y su resultado impredecible…

Es verdad que cada vez hay más gente que, al ser consciente de todo lo negativo que trae consigo la moda «fast fashion», se inclinan por lo usado o vintage. Pero con todo lo positivo que tiene, tendría que ser más popular aún, ¿no te parece?

Hoy hablamos con la conferenciante y bloggera Gittemary, que lleva un estilo de vida minimalista, zero waste y vegano, para que nos cuente lo que ella ha observado respecto al crecimiento de esta forma de consumo de moda en los últimos años y su futura evolución. Hablamos sobre posibles desventajas, de sus muchas ventajas, de explotación laboral, de posibles zonas grises cuando unimos veganismo y ropa de segunda mano, y algunas cosillas más.

Foto: Gittemary Johansen

E. Gittemary, ¿Cuáles crees que son los principales obstáculos que impiden que las personas cambien sus hábitos de consumo y comiencen a comprar ropa de segunda mano? ¿Cuáles crees que son lo que la gente percibe como desventajas de comprar en segunda mano?

G. Creo que una de las percepciones erróneas más comunes es que la ropa de segunda mano está sucia. Nosotras, como consumidoras, estamos tan acostumbradas a tener todo nuevo, de un solo uso y estéril, que la mera idea de que otra persona haya usado tus vaqueros es repugnante. Obviamente, la ropa de segunda mano no está sucia en absoluto. Otra percepción errónea es que las personas no pueden estar a la moda llevando ropa de segunda mano, que no es lo suficientemente lujosa o prestigiosa y que es imposible expresar tu individualidad a través de la ropa de segunda mano. Yo opino que independientemente de cuál sea tu estilo, siempre puedes vestir de segunda mano. Y cuando se trata de lujo, necesitamos parar de idolatrar el sobreconsumo, porque eso es lujo precisamente, y francamente, creo que es despreciable. Si realmente te encanta una determinada marca de lujo, siempre puedes optar por encontrar piezas vintage de esa marca. Pero personalmente, me encantaría vivir en un mundo sin moda de alta gama.

«Necesitamos darnos cuenta de que las cosas solo mejorarán si nosotras, como consumidoras, empezamos a gastar nuestro dinero de forma diferente». 

Gittemary Johansen
Foto: Gittemary Johansen

E. Mientras preparaba esta entrevista, le pregunté a algunas personas cercanas que actualmente no compran de segunda mano que cuáles eran, en su opinión, las ventajas y las desventajas de este tipo de estilo de compra. Muchas de ellas destacaron los beneficios ambientales como una ventaja, lo que me hace ver que hay cierta conciencia sobre lo que contamina la industria de la moda y sobre el ahorro de recursos que implica comprar de segunda mano. Sin embargo, me sorprendió que nadie mencionara las terribles condiciones de trabajo que se dan en la industria de la fast-fashion. En tu opinión, ¿cómo crees que la gente lidia con la idea de la explotación laboral que hay detrás de esta industria? ¿Crees que hay concienciación sobre el tema?

G. La mayoría de nosotras sabemos que las personas que producen nuestra ropa en fábricas clandestinas en China, India, Bangladesh, etc. no tienen las mejores condiciones de trabajo;  rara vez nos sorprende cuando se nos habla de este tema. Pero es difícil empatizar de verdad con personas que no podemos ver y a las que no conocemos. Demonios… si ya es difícil para muchas empatizar con personas que viven junto a ellas… Para que más personas abandonen la moda rápida, debemos centrarnos en reforzar el vínculo entre comprar algo y pagar por algo. Cuando compramos un producto, pagamos por todos los aspectos de su producción. De esta forma, cuando pagamos 2$ por una camiseta, estamos aceptando las condiciones bajo las cuáles esta fue fabricada. Necesitamos darnos cuenta de que las cosas solo mejorarán si nosotras, como consumidoras, empezamos a gastar nuestro dinero de forma diferente. 

E. Me gustaría saber si durante los últimos años has observado un cambio en las percepciones de la gente sobre la ropa de segunda mano. En mi caso, hace unos 10 años ya me gustaba comprar objetos y ropa de segunda mano, pero digamos que no lo tenía del todo normalizado: llevaba cuidado con a quién le contaba mis últimas gangas de segunda mano por miedo a que pensaran que la ropa de segunda mano era un poco sucia, o cutre. Pero ahora, cuando miro en mis círculos, aunque la mayoría de personas todavía no compra de segunda mano, creo que ha habido un cambio importante en sus percepciones. Comprar de segunda mano está más normalizado. ¿Has notado un cambio similar en las opiniones de las personas? ¿Cómo crees que evolucionará en los próximos años?

G. Definitivamente, también he visto un cambio positivo de actitud hacia la ropa de segunda mano, lo cual me encanta. He escuchado a muchas personas que realmente quieren hacer más compras de segunda mano, pero aspectos como la practicidad y los problemas de tallaje los echan para atrás y hacen ese cambio de hábito más difícil. Pero el simple hecho de que más personas estén interesadas, tanto por las ventajas ambientales como económicas, es un gran paso en la dirección correcta.

«Cuando compras un producto de segunda mano, no estás apoyando a la industria de la que proviene. De esta forma, cuando compras un jersey de lana, no estás dando dinero a la industria, que luego produce más lana debido al incremento de la demanda. […] Sin embargo, veo un problema con el uso, por ejemplo, de prendas de segunda mano o vintage de piel, porque cuando lo llevas puesto estás enviando una señal clara a las personas que te rodean de que este tipo de ropa está bien».

Gittemary Johansen
Foto: Gittemary Johansen

E. Como tú también eres vegana, me gustaría saber si tienes alguna dificultad para encontrar ciertos artículos veganos de segunda mano que puedan llevarte a hacer algunas «excepciones». En mi caso, por ejemplo, tengo un abrigo de invierno que contiene algo de lana; me lo dio mi suegra porque ella ya no lo usaba. Para mí, encontrar abrigos de segunda mano ha sido básicamente una misión imposible hasta ahora, así que prefiero aceptar uno regalado aunque no sea vegano. De esta manera, al menos no estoy invirtiendo dinero en la industria o creando más demanda. ¿Qué piensas sobre esto? ¿Qué zonas grises son aceptables para ti? 

G. Cuando compras un producto de segunda mano, no estás apoyando a la industria de la que proviene. De esta forma, cuando compras un jersey de lana, no estás dando dinero a la industria, que luego produce más lana debido al incremento de la demanda. El dinero que pagas va a parar a la tienda de segunda mano o a una organización benéfica de algún tipo. Sin embargo, veo un problema con el uso, por ejemplo, de prendas de segunda mano o vintage de piel, porque cuando lo llevas puesto estás enviando una señal clara a las personas que te rodean de que este tipo de ropa está bien. Estas personas no saben que es de segunda mano y ver que otras personas visten piel contribuye a su aceptación. Para las personas en contra de la explotación animal, esto es algo a tener en cuenta. Sin embargo, no siempre es el caso; yo tengo un par de jerseys que contienen lana, pero no se aprecia de la misma manera que un abrigo de pieles.

E. No puedo estar más de acuerdo. Imagino que aún así muchas personas veganas no estarán de acuerdo ni siquiera con estas pequeñas excepciones que comentábamos, pero cuando además del sufrimiento animal contemplamos el sufrimiento humano, estas excepciones puntuales en las que no se promueve ni la demanda de ropa de origen animal ni se normaliza su uso, pueden permitir que encontremos el balance para que no sufran ni unos ni otros.

Cuéntame, ¿se te ocurre alguna manera de hacer que la ropa de segunda mano sea más atractiva para el público en general?

G. Creo que lo que tiene un mayor impacto positivo en el consumo de ropa de segunda mano es la representación. Cuando muchos tipos de personas diferentes  (de diferentes razas, tamaños, edades y estilos) utilizamos y mostramos pasión por la ropa de segunda mano, creo que nos resulta más fácil aceptarlo e integrarlo. A menudo escucho que no tengo la pinta de ser alguien que compra de segunda mano porque no soy del todo “boho” (lo fui en el pasado no obstante, jaja). Y ver a alguien perseguir una estética minimalista y elegante puede ser inspirador para algunas personas. Así como ver a alguien que es más pequeña o más grande que el promedio (en cuanto a tamaño corporal) comprar de segunda mano puede motivar a otras.

Foto: Gittemary Johansen

E. ¿Cuál es el mejor artículo de segunda mano, teniendo en cuenta la relación “precio-calidad” y lo chula que esté la pieza, que has comprado? ¿Cuánto te costo y qué es lo que te gusta de ella?

G. Hace poco encontré un par de botas vaqueras de punta de pico y me encantan. Me costaron 70 coronas danesas, que son alrededor de 10$. Las he usado desde que las compré, y probablemente se convertirán en un elemento básico en mi armario a partir de ahora.

E.Por último, ¿qué le dirías a las personas que están leyendo esto y que nunca han comprado en segunda mano?

G. Muchas personas me dicen que nunca podrían comprar algo de segunda mano por varias razones, pero creo que nunca debemos decir que hay algo que no podemos hacer, especialmente cuando se trata de algo tan mundano como vestir algo que ya ha sido usado. Yo les diría que lo intenten, y que si la primera vez no “les funciona” por algo, que lo intenten de nuevo. Para mí, la búsqueda de buenos artículos de segunda mano es algo que me encanta. No es para nada un obstáculo, sino que es parte de por qué amo tanto esta forma de comprar.

Entrevista realizada por: Estefanía Lozano

Asistencia en edición de la versión original en inglés: Anna Kommers