Obsolescencia programada (2/4)

De cazador@s recolector@s a consumistas crónic@s

Un breve resumen…

Si has leído nuestro último artículo, ya estarás familiarizad@ con la “obsolescencia programada”, un término acuñado la primera vez por Bernard London en 1932, aunque la práctica ya estaba siendo implementada por motores GM y el Cartel de Phoebus.

El propósito de la obsolescencia programada  es obligar a l@s consumidor@s a comprar productos más nuevos acortando el final natural de la vida útil del producto actual que poseen.

Aladeojebi, 2013

Cuando empezamos a investigar sobre obsolescencia programada, empezamos a preguntarnos; ¿cómo hemos llegado hasta aquí como sociedad? ¿Cómo llegó a existir la obsolescencia programada, y por qué?

De cazador@s-recolector@s a las civilizaciones

[…] desde que surgimos como especie, los seres humanos hemos actuado e interferido en el medio ambiente que nos rodea. De hecho, la existencia misma del ser humano tiene un efecto en los ecosistemas, ya que, como cualquier otro ser vivo, eliminamos ciertos recursos de nuestro medio ambiente para garantizar nuestra supervivencia y rechazamos los materiales usados.

Ost, 1995

Como especie, empezamos siendo cazador@s recolector@s, moviéndonos constantemente de un sitio a otro. Nuestra única prioridad era sobrevivir, y para sobrevivir necesitábamos seguridad, comida, agua, calor y procrear. Este podría ser el final de nuestro artículo porque… en realidad no hemos progresado demasiado.

No pasó mucho tiempo antes de que dejáramos de deambular y comenzásemos a establecernos en pastos más verdes, lugares que tenían agua de fácil acceso y suelo fértil. Con la comida y el agua asegurados, todo lo que teníamos que hacer para estar segur@s era cuidar la tierra, recoger agua y procrear.

Imagen de David Mark de Pixabay 

Con este nivel de seguridad, las comunidades comenzaron a desarrollarse, la población iba creciendo, y fueron surgiendo las versiones más básicas de nuestras ciudades urbanas actuales. Ahora empezábamos a tener población “en excedente”. No todas las personas eran necesarias para cazar, tener hij@s o cuidar los cultivos y el ganado – por lo que tuvimos tiempo para empezar a desarrollar el arte y la industria.

De miembr@ a maestr@

Al mismo tiempo que comenzamos a construir civilizaciones, se produjo otro cambio fundamental en la relación de la humanidad con la naturaleza, cuyos orígenes son objeto de mucha especulación.

En el camino, nuestras perspectivas cambiaron. Pasamos de concebir la naturaleza como algo divino a considerarla desde un punto de vista antropocéntrico (centrado en el ser humano). Desarrollamos la idea de que, como hombre/mujer, somos especiales y la naturaleza está aquí para nosotr@s.

¿Imagínate cómo sería nuestro mundo ahora, sin ese crucial cambio en nuestra mentalidad?

«Desde el principio de los tiempos los seres humanos han tenido una relación con (y consecuentemente interfieren en) el medio natural» (Pope, 2017), pero esa relación solía basarse en el respeto, incluso en la admiración. Veíamos magia y dioses en lo mundano. Ahora reducimos nuestra preciada naturaleza a un mero recurso.

Image de Nadine Trief de Pixabay

Ost (1995) especula que nuestro vocabulario en referencia a la naturaleza evolucionó de forma que permitió su explotación.

«El término “recursos naturales” es un claro ejemplo de antropomorfización y subordinación de la naturaleza en favor de los seres humanos a través de la simbolización de los elementos naturales como recurso para los beneficios humanos.»

Pope, 2017

Algunas personas teorizan que este cambio coincidió con el surgimiento de las religiones cristiana, islámica y judía. Todas estas religiones presentan a un Dios omnipotente, un Creador que ha creado la Tierra para nosotros a su imagen y semejanza.

Esta es una teoría bastante radical que se encuentra en un espectro de teorías.

A pesar de todo, el hecho es que nosotr@s, como especie, hemos pasado de «Miembro a Maestr@» (Ost, 1995) en relación con la naturaleza.

Inicio ‘actual’ de la Obsolescencia Programada

La introducción de la energía de vapor en los sistemas de producción supuso una verdadera revolución.

La era de la revolución industrial nos permitió producir más que nunca; pudimos producir en masa por primera vez, pero «las empresas estaban más interesadas en mejoras tecnológicas que eran vitales para el producto» (Keeble, 2013) y, llegó un momento en que la mayoría de consumidor@s ya tenían los objetos que necesitaban (y que funcionaban correctamente), por lo que las empresas tuvieron que empezar a convencerl@s de que necesitaban más.

La obsolescencia programada surgió al mismo tiempo que la producción en masa comenzó a despegar porque la oferta superó la demanda y l@s consumidor@s no compraban todos los productos que se producían. La única manera de resolver el problema era hacer que no durasen tanto tiempo como en realidad podían durar.

Aladeojebi, 2013

Las empresas tuvieron que agudizar su ingenio para seguir vendiendo sus productos y desarrollar sus industrias, por lo que los motores GM comenzaron a sacar vehículos en nuevas gamas de colores, el cartel de los Phoebus creó una bombilla limitada a 1000 horas de luz y Bernard London escribió un panfleto proponiendo la obsolescencia programada como un final viable para la recesión económica de los Estados Unidos.

Photo de Artem Beliaikin de Pexels

Y “entramos al trapo”.

En la década de 1930, el pionero en consumismo Sears Roebuck comenzó a introducir un nuevo modelo de refrigerador cada año. Aunque todos eran esencialmente la misma máquina, «las trampas visuales de progreso deseadas por l@s consumidor@s» mantuvieron las ventas.

Gershon, 2017

Si hay un punto en la historia en el que podemos mirar hacia atrás y decir “ese fue el comienzo de la obsolescencia programada”, es este: el momento en el que las empresas comenzaron a comercializar activamente productos que sabían que no necesitábamos y que no nos beneficiarían ni contribuirían al cumplimiento de nuestras necesidades básicas.

¿Por qué, si habíamos alcanzado tal nivel de seguridad como especie, nos dejamos atrapar por los esquemas de las grandes empresas? Si echamos la vista atrás en el comienzo de este artículo, ya teníamos todas nuestras necesidades básicas cubiertas, ¿Por qué entonces seguimos consumiendo hasta el punto de convertirnos en seres consumistas?

Estas son las preguntas que intentamos responder en nuestro próximo artículo.

Descarga de responsabilidad

Este artículo está basado en investigación; no somos especialistas en historia o economía. Estamos muy interesadas en esta temáticas y con este artículo pretendemos compartir parte de lo que hemos investigado, así como algunas conclusiones a las que hemos llegado.

En la bibliografía puedes encontrar enlaces a las publicaciones, revistas revisadas por pares y artículos.

Bibliografía

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Keeble, D (2013) The Culture of Planned Obsolescence in Technology Companies [online] at https://www.academia.edu/6820547/Keeble_Daniel [consultado el 21.1.20] traducido por Kommers, A

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Pope, K. (2017) Understanding Planned Obsolescence: Unsustainability through Production, Consumption and Waste [online] at https://books.google.es/books?hl=en&lr=&id=-NzIDQAAQBAJ&oi=fnd&pg=PR5&dq=history+of+planned+obsolescence&ots=nju3bkATxM&sig=0O_JuNSbRLQLIJjxKy0Z5MMDlCY#v=onepage&q&f=false [consultado el 7.1.20] traducido por Kommers, A

Tracy, B (2004) The Psychology of Selling: How to Sell More, Easier, and Faster Than You Ever Thought Possible [online] at https://books.google.es/books?id=gSHKeL4RLwUC&pg=PA60&lpg=PA60&dq=the+psychology+of+wanting+more,+better,+better+security&source=bl&ots=doRJ71MQjD&sig=ACfU3U1R6297BH-Om1rsDtfEFx2ocG8sZA&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwiyiqWamornAhUR_aQKHZXRA_AQ6AEwCnoECAcQAQ#v=onepage&q=the%20psychology%20of%20wanting%20more%2C%20better%2C%20better%20security&f=false [consultado el 21.1.20]

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Autora: Anna Kommers
Traducción al español: Anna Kommers y Estefanía Lozano