Obsolescencia programada (4/4)

10 formas de combatir la obsolescencia programada

La buena noticia

La buena noticia es que si compartes nuestra visión de un futuro sostenible y ya estás tomando medidas, por pequeñas que sean, para reducir tu huella ambiental, es probable que ya estés luchando contra la obsolescencia programada – ¡incluso si no sabías que existía!

La respuesta es el consumo consciente.

Está bien consumir. Necesitamos comida, ropa y, sí, necesitamos algunas «cosas». Pero consumir no tiene que significar “consumismo”, que es la cultura de consumo sin sentido ni consciencia, y posterior desecho sin consideración en la que actualmente estamos atrapad@s. 

Sabemos que algunas de las opciones que enumeramos a continuación solo son accesibles para personas con ciertos privilegios. Te animamos a hacer lo que puedas, lo mejor que puedas y a no dejar de intentarlo. Como dice una de nuestras banderas de los expositores de madalenas en los puntos de venta: «intention, not perfection» 😉

Reflexiona sobre tus necesidades

Si has leído nuestro último artículo, ya sabrás cómo la obsolescencia programada manipula a l@s consumidor@s para creer que sus deseos son necesidades.

Te sugerimos un ejercicio: ve a nuestro último artículo sobre la psicología de la obsolescencia programada. A mitad del artículo encontrarás un diagrama de la Jerarquía de necesidades de Maslow. Considera cómo se satisfacen cada una de estas necesidades en tu caso. Tal vez te gustaría dibujarlo o tal vez simplemente visualizarlo. Una vez que hayas pensado sobre las necesidades fisiológicas, de seguridad y de amor, empieza a considerar tus pertenencias, lo que significan para ti, por qué las tienes y si hay algunas que puedan no ser realmente una necesidad.

Estantería de segunda mano de nuestra fundadora, con tarros reutilizados para guardar alimentos, y una antigua bolsa de pan «heredada».

Reutiliza

Reutilizar simplemente significa usar algo una y otra vez, hasta que realmente no se puede usar más.

Reutilizar es una de las soluciones más conocidas y que cada vez más gente empieza a utilizar. Por ejemplo, los tarros de mermelada o conservas se pueden reutilizar para guardar comida, conservas caseras y condimentos. O incluso para llevar a la tienda para comprar a granel.

Compra con la intención de reutilizar

También puedes comprar cosas con la intención específica de reutilizarlas después. Claro, estás comprando algo nuevo, pero se trata de algo que va a durar y además va a evitar residuos.

Cuando estábamos preparando la primera feria a la que fuimos, decidimos usar tazas de cerámica (hechas por unas ceramistas artesanas amigas nuestras) en lugar de utilizar vasos de cartón de un solo uso.

Sabíamos que esta decisión iba a significar un coste económico superior (piensa en todas las tazas rotas o perdidas, el tiempo de limpiar las tazas una y otra vez y de empaquetarlas tras cada feria); pero creemos que las empresas deberían de empezar a considerar los costes ambientales, no solo el económico que afecta a su cuenta de resultados.

Otro ejemplo serían las compresas de tela o la copa menstrual; las puedes reutilizar muchísimas veces y además estás evitando una cantidad increíble de residuos al evitar las desechables.

Nuestras tazas de cerámica en la VeggieWorld Barcelona 2019

Compra de segunda mano

Nos encanta ir de compras de segunda mano. Tanto es así que escribimos un post específico sobre ello con GitteMary.

De las cosas que puedes estar necesitando, hay muchísimas que puedes encontrar de segunda mano: artículos de cocina, muebles y decoración, artículos de tecnología básica, joyas y, por supuesto, nuestro favorito, ¡la ropa! Ir de compras de segunda mano puede ser una aventura y una forma de pasar un día super divertido. Nunca sabes de qué objeto te vas a enamorar…

Y si necesitas algo muy concreto, siempre puedes probar en sitios como eBay, Wallapop, MilAnuncios, Preloved, Gumtree y Vinted, por nombrar algunos.

Diseño de una de nuestras banderas

Upcycling

Upcycling es el proceso de coger algo que ya posees y que ya no cumple su función original y modificarlo para cumplir otro propósito (incluso si su nuevo propósito es convertirse en una pieza de arte).

Puedes encontrar muchísimas ideas geniales para “upcyclar” en Pinterest e Instagram.

Ejercicio sugerido: date una vuelta por casa, ¿hay algo roto y que no hayas sabido cómo reciclar? ¿O algo que ya no uses mucho? ¿Se te ocurre alguna forma guay para volver a utilizarlo de otra forma?  

Un antiguo recipiente de leche comprado en un mercadillo de segunda mano que ahora sirve para poner utensilios de cocina.

Compra objetos reacondicionados

Esto es especialmente útil (e importante) en productos tecnológicos. Tanto como luchar contra la obsolescencia programada, comprar tecnología de segunda mano también significa luchar contra una de las industrias de comercio de esclavos más grandes de nuestros tiempos.

Hay una sección entera de Amazon llamada Amazon Renewed totalmente orientada a la venta de tecnología de segunda mano.

También hay una gran cantidad de webs independientes de tecnología donde se puede comprar desde productos que funcionan perfectamente pero que tienen un pequeño desperfecto estético, a objetos de exposición que por tanto no se pueden vender como nuevos, pasando por artículos que han sido totalmente reparados. Los productos reacondicionados suelen ser mucho más baratos que sus homólogos nuevos, y si además optas por los artículos reacondicionados del fabricante o si buscas una empresa independiente de reparación de alta calidad, puedes estar tranquil@ del correcto funcionamiento de los productos. La mayoría vendrá con una buena garantía (intenta comprar productos con las garantías más largas posibles), lo que muestra que los reacondicionadores tienen confianza en sus productos.

Hazlo tu mism@ (DIY: do it yourself)

Hay muchas cosas que compramos sin pensar que, con un poco más de esfuerzo, podríamos hacerlas nosotr@s mism@s. Pasta de dientes, desodorante, bolsas de la compra, trapos de limpieza… hay tantas cosas que puedes hacer – y además es entretenido.

Echa un vistazo e inspírate: estas ideas de BuzzFeed, los consejos de belleza DIY de Going Zero Waste,  las recetas de productos de limpieza de Litterless y recetas de pasta de dientes y desodorante casero y natural de Hello Glow!

Arregla lo que ya tienes

Dependiendo del coste de reparación, a veces esta opción puede ser accesible solo para personas con un poder adquisitivo mayor, pero no siempre. Además, también puedes repararlo tú mism@ con ayuda de un(@) voluntari@ en un Repair café, una increíble iniciativa comunitaria que ya ha llegado a España, (encuentra el más cercano a ti aquí).

En algunas ocasiones, reparar un objeto puede significar que tengas que enviar el producto de vuelta al fabricante para evitar que se incumpla la garantía, que es donde puedes empezar a incurrir en mayores costes.

Antiguo mueble recibidor que nuestra fundadora y su pareja compraron y convirtieron (upcyclaron) en un mueble de baño. Como le faltaba una de las barras de madera de decoración, lo repararon con una rama de árbol barnizada.

Recicla (correctamente)

Lo de reciclar no es tan simple como reciclar o no reciclar. Como habrás oído, si tiras los desechos en el contenedor de reciclaje equivocado, o no limpias el interior de algunos envases, puedes estar haciendo más mal que bien. Desechos como las bolsas de plástico pueden enredarse y estropear maquinaria; cualquier cosa que contenga alimentos, si no se enjuaga, puede filtrarse a otros productos de reciclaje y contaminar toda una carga de materiales reciclables, ya que las máquinas no pueden procesar cosas con alimentos en ellos, y cualquier cosa echada al reciclaje que en realidad no se puede reciclar sólo hacer perder el tiempo a los trabajadores (Simmonds, 2019).

Recicla, pero asegúrate de enjuagar los envases y poner los desechos en las papeleras correctas.

Elige objetos más caros pero duraderos

Somos conscientes de que esta opción es más accesible para aquellas personas con cierto poder adquisitivo, pero, siempre que te sea posible comprar un artículo más caro pero que sabes que está diseñado para durar, ve a por ello.

Además, ya se sabe que a la larga, lo barato sale caro.

Conclusión

No todo está perdido y en La mala leche realmente creemos que, entre tod@s, podemos generar un cambio. Como con todo, consumir de forma consciente se trata de hacer lo que puedas dentro de tus posibilidades en cada momento. Creemos que hacer un poco es definitivamente mejor que no hacer nada.

Nos encantaría escucharte y saber lo que ya estás haciendo para combatir el consumismo desmedido y la obsolescencia programada. ¿Habías probado ya alguna de nuestras sugerencias? ¡Cuéntanos en redes!

Autora: Anna Kommers
Traducción al español: Anna Kommers y Estefanía Lozano