¿Qué es la permacultura? Parte 1

Descubre la forma de agricultura que sí tiene en cuenta a los ecosistemas

Agricultura ética y sostenible 

¿Cómo se cultivan nuestros alimentos? ¿De dónde proviene esa bonita zanahoria que estás comprando en el supermercado, poniéndola en tu bolsa de tela junto con los demás vegetales que has cogido de la cajita que decía «ecológico»? ¿O la bolsa de pimientos del supermercado de la esquina, los que traen de Sud-América y que tienen todos una forma y color perfectos? 

La realidad es que parte de la comida que consumimos provienen de una industria agraria que se dedica a generar campos y campos de monocultivos, llenando amplias extensiones de una sola especie para ofrecer al público un producto estéticamente atractivo y libre de impurezas, a bajo coste para tu bolsillo pero a un alto coste para el planeta. Curiosamente, aunque durante los primeros años del siglo XXI los monocultivos se incrementaron hasta ocupar el 91% de la tierra cultivada del mundo (principalmente por cultivos de soja, maíz, trigo o arroz) (Altieri, 2009), la gran mayoría de la comida que se produce viene de pequeñas granjas (70%). 

“Las granjas industriales no son buenas produciendo, son buenas haciendo dinero”

(Nick Green, Demain) 

Parece paradójico que el 90% del terreno cultivado produzca tan solo un 30% de la comida que compramos… 

Desiertos verdes 

En los monocultivos no-ecológicos hay tan poca variedad de especies que se les llega a llamar desiertos verdes (Altieri, 2009; Baraibar, 2014; Böhm, 2008; etc.). Aunque, paradójicamente, en un desierto hay muchísima más cantidad de vida y diversidad de especies que en un campo de monocultivo. 

El fundamento de la agricultura actual es: cuanto más terreno, más producto. Una lógica sencilla que a veces nos hace caer en el error. Esta mentalidad simplista consigue generar toda una serie de problemas para las plantas y el suelo, como plagas o enfermedades, sequía, degradación del suelo, etc., por los que se desarrollan devastadoras soluciones: pesticidas, irrigación artificial, fertilizantes sintéticos, quema de bosques, manipulación genética de las plantas (transgénicos), etc. Para cada solución, aparece un nuevo problema que esta vez no solo afecta a los cultivos o a los beneficios económicos de los propietarios, sino que afecta a los ecosistemas y, por lo tanto, al planeta. Los cultivos son muy susceptibles a plagas y poco resistentes a eventos climáticos, porqué son sistemas artificiales que no presentan ninguna estrategia compensatoria para estos problemas, a diferencia de los ecosistemas naturales, que se regulan por la presencia de especies que viven en el ecosistema y lo protegen. Pero no solo los monocultivos presentan estos problemas, cualquier cultivo que se diseña sin tener en cuenta una interacción con la naturaleza circundante, que esteriliza el terreno para todo menos el producto que recolecta, presenta los mismos inconvenientes. 

A estas alturas ya es de dominio público que este tipo de industria tiene un gran impacto en el cambio climático (Altieri, 2009), la contaminación, la deforestación, extinción hábitats de especies autóctonas, daños a los sistemas hidráulicos naturales, pérdida de diversidad genética (el uso exclusivo de una variedad de planta para cultivo suele conllevar la extinción de las demás variedades de esta), etc. Esto ha hecho que a nivel social algunos públicos miren esta práctica con malos ojos y tiendan a buscar alternativas que sean un poco más ecológicas y/o sostenibles en su compra habitual. Nótese que hago una distinción entre ecológico y sostenible. 

¿Es que ecológico y sostenible no son conceptos que van de la mano? Cuando pensamos en una agricultura ecológica, discretamente nuestro cerebro le vincula a esta el concepto de sostenibilidad. ¿Pero es realmente así? ¿Son sostenibilidad y ecología procesos que se dan siempre conjuntamente? 

Agricultura permanente 

Aunque existen muchas granjas pequeñas que sustentan la producción de comida a un nivel más alto que las granjas industriales, su sistema de cultivo no tiene por qué ser específicamente sostenible ni ecológico. Hay, sin embargo, un tipo de agricultura, poco conocida y aún menos usada a gran escala, que describe la perfecta unión entre sostenibilidad y ecologismo: la permacultura. 

Este tipo de agricultura nace en el siglo XX a raíz de un libro de Joseph Rusell Smith, en 1929, titulado Cultivo de Árboles: Una Agricultura Permanente. En este libro habla, desde su experiencia trabajando de forma conjunta con árboles frutales y cultivos, de un sistema de agricultura interrelacionada, que mimetiza sistemas naturales para crear estas interrelaciones entre los elementos. Este libro inspiró a muchos a crear un estilo de agricultura diferente, centrada en el cuidado de la tierra y no en su uso desmesurado, que no se basara en la necesidad del ser humano de dominar la naturaleza, sino que la imitara para generar un sistema de producción sostenible. 

En los años 60, en respuesta a los daños que estaba causando el rápido crecimiento de la agricultura industrial en Tasmania (Australia), Bill Mollison y David Holmgren diseñaron la permacultura como tal. Su idea partió de crear un sistema que se sustentara en recursos reutilizables, fuera sostenible y no envenenara el suelo con tóxicos. Desde entonces la permacultura fue cogiendo más fuerza dentro de los movimientos ecologistas y alternativos, pero hasta el momento no ha sido suficiente para llegar a hacer un cambio real a nivel global. ¿El motivo? Todos sabemos que la respuesta siempre está en el dinero, el control y la comodidad. 

En los principios de actitud de la permacultura las soluciones a los problemas no son nunca destructivos; por ejemplo, si queremos cultivar plantas altas en un sector donde el viento es muy fuerte, tal vez una mentalidad destructiva gastaría recursos en eliminar este problema impidiendo el paso del viento. Sin embargo, desde la visión constructiva de la permacultura entenderíamos este problema como la posibilidad de una ventaja: se puede usar este viento para la generación de energía (Mollison, 1991) y/o construir un invernadero para las plantas más delicadas. De este modo se va construyendo un sistema adaptado al entorno donde se encuentra. 

La permacultura no es intensiva en capital o energía, lo es en información. Cuanta más información se tiene más fácil es llegar a soluciones creativas que te aporten más de lo que originalmente se buscaba. Sortear los problemas como posibilidades solo es posible con gran cantidad de conocimiento y, como hemos mencionado, la influencia de muchas disciplinas y ciencias (Mollison, 1991). 

Principios éticos de la permacultura (Holmgren, 2007) 

La permacultura es un diseño de agricultura que va más allá de la simple producción de alimentos, se sustenta en unas bases éticas que son indispensables para su comprensión e implementación. 

  • Cuidado de la tierra: “sin una tierra sana los seres humanos no pueden prosperar” 
  • Cuidado de las personas: ocuparse de uno y de la comunidad 
  • Repartición justa: redistribución de los excedentes 

Es decir, la permacultura se basa en cuidar primero del planeta para poder cuidar de los seres humanos, dentro de los límites del propio planeta, y finalmente obtener un beneficio (alimento y/o compensación económica), siempre en este orden. 

Bajo estos principios se diseña una agricultura para generar alimento sin desperdicio de excedentes, sin dañar al planeta y que pueda alimentar a cuanta más gente mejor (usando solo aquello que es necesario, sin extraer o pedir de más). Es un sistema sostenible, un sistema local que verdaderamente puede usarse para producir alimento en pequeñas o grandes comunidades, que permite otorgar autonomía y recursos a regiones empobrecidas (Kimberly, 2015). 

Esta agricultura es una mezcla compleja de muchas disciplinas que se unen para encontrar la manera de diseñar un sistema que, mediante la mimetización de los procesos naturales genere un ecosistema estable y resiliente. 

Sus principios de diseño abarcan las necesidades de producción de la agricultura y la ganadería, por lo cual contemplan el uso de animales tanto para la obtención de carne, como elementos interconectados con los otros sistemas de cultivo y producción. No obstante es una parte que en este artículo no se va a comentar más que referencialmente, ya que la parte de la permacultura que nos interesa es la que está relacionada con la creación de bosques comestibles y huertos sostenibles, producción que puede darse completamente separada del uso de animales. Aun así, el conocimiento de la fauna autóctona es esencial para obtener un sistema de permacultura completo, por el papel que pueden desempeñar los pájaros en la prevención de plagas, o los herbívoros en la limpieza del terreno, etc. 

Los diez principios del diseño (Mollison, 1991) Principios medioambientales y de permacultura. 

1- Posición relativa: cada elemento que forma parte del sistema está colocado en relación a los otros elementos para que se asistan entre ellos (parras de uvas colocadas para dar sombra y mantener humedad encima de cultivos más bajos). 

2- Cada elemento tiene varias funciones: un estanque puede ser a la vez espacio de biodiversidad, se pueden cultivar especies concretas que necesiten más humedad, proporciona energía, ocio (bañarse), transporte (si es suficientemente grande), etc. 

3- Cada función del sistema está soportada por diversos elementos: los elementos importantes deberían conseguirse por más de un método. Por ejemplo, el agua se podría conseguir a través de la fabricación de un pozo y teniendo además sistemas para capturar el agua de la lluvia. Así sucesivamente con cada elemento del diseño, ya sea energía, calor, etc. 

4- Planificación de energía eficiente (por zonas y sectores): el ecosistema se diseña para ser efectivo en cuanto a la cantidad de tiempo y esfuerzo que requieren los distintos cultivos; los que están más cerca de la casa serán aquellos que necesitaran de más atención (zonal). Además se tiene en cuenta la posición relativa al sol y a los vientos, para aportar la luz que cada sector necesite y evitar que se dañen los elementos debidos al clima (sectorial). 

5- Poner énfasis en el uso de recursos biológicos y las características intrínsecas de los elementos: el uso de recursos biológicos (plantas, hongos, presencia de fauna autóctona, etc.) está para hacer el máximo trabajo por sí mismo en cuanto a sistema cerrado. Se generan recursos biológicos (y ecológicos) a largo plazo, como compost. 

6- Reciclaje de nutrientes, energía y agua: colecta, almacena y usa. En el propio diseño hay que tener en cuenta qué elementos del propio ecosistema serán los que, de forma natural, almacenaran el agua, los nutrientes, etc. Es necesario tener en cuenta la función y necesidad de cada elemento para conseguir que se sostenga a sí mismo. De esta manera ahorramos energía de fuentes externas al sistema. 

7- A pequeña escala e intensivo es mejor que a gran escala: en la naturaleza los ecosistemas están construidos por pequeños ecosistemas; si entre ellos no son sostenibles o no encajan, no pueden crear ecosistemas más grandes. Según este principio es mejor tener 1000 granjas de 1 hectárea que 1 granja de 1000 hectáreas, ya que sistemas tan grandes terminan en apatía y falta de motivación hacia su cuidado. En este sentido se entiende que el ecosistema grande es el conjunto de las granjas pequeñas. En vez de tener una granja para cada tipo de cultivo, se tienen muchas con gran variedad de plantas (pequeños ecosistemas). El resultado final del producto es el mismo (ecosistema grande) pero a un coste personal, material y ecológico mucho menor. 

8- Acelerar o copiar la sucesión y usar procesos naturales. La sucesión son los cambios consecutivos en la composición y estructura de las especies vegetales en un mismo lugar. Como el crecimiento de un bosque, es el proceso hacia el clímax del ecosistema. El uso de los mismos procesos naturales asegura el progreso. En vez de eliminar la “mala” hierba e intentar mantener un ecosistema controlado, podemos usar estos procesos de crecimiento a nuestro favor y acelerarlos (mediante fertilizante natural como abono) para construir el clímax de las especies deseadas. 

9- Diversidad: en la naturaleza hay agrupaciones de diversos elementos cumpliendo una función específica, pequeños ecosistemas. La cooperación entre los hongos y árboles para intercambio de nutrientes, por ejemplo, conecta diferentes especies de árboles generando un pequeño ecosistema. Los “gremios” son grupos de elementos que se basan en la cooperación para el beneficio mutuo, una simbiosis entre los distintos elementos del sistema, por agrupaciones con funcionalidades y necesidades complementarias. Si usamos estas agrupaciones naturales y las incentivamos generamos sistemas independientes que no requieren de inputs externos. 

10- Márgenes, utilizar la posibilidad de dos o más sistemas: un margen es aquello que se encuentra entre dos medios; la superficie encima del agua, la fina línea entre agua y hierba, el espacio entre bosque y campo… cada pequeño cambio entre medios, ese diminuto espacio es un margen, y en estos se da una enorme cantidad de interacción, que a la vez genera una gran productividad. Estas interacciones pueden ser usadas para gran variedad de propósitos. Los márgenes “incrementados”, cultivados, generan un paisaje mucho más productivo. Como el intercambio de nutrientes, mantenimiento de humedad, polinizaciones, etc. 

En resumen, imagínate que plantas una tomatera en tu jardín. Esta planta está sola, a su alrededor solo tiene rocas, tierra estéril, “malas hierbas” y poco más. Si la dejas así, enseguida se verá afectada por plagas de pulgones, tal vez algún hongo, le faltará sombra y humedad, etc. Para que la planta no muera y siga produciendo puedes: aportarle nutrientes artificiales, regarla mucho, rociarla con químicos para que no vengan las plagas, etc. O, por otro lado, puedes plantarla debajo de una parra, esta le dará sombra y le mantendrá la humedad, aparte de proporcionarte uvas, y puedes poner plantas aromáticas cerca, como la albahaca, que se beneficiaran de la humedad de la tomatera y además, debido a su fuerte olor, mantendrán las plagas bajo control y, por último, puedes poner todo eso cerca de un árbol o espacio donde crezcan hongos que ayuden a mantener los nutrientes en la tierra. Es decir, la combinación de distintos elementos no solo te asegura la supervivencia de la planta inicial, sino que te proveen con más producto en aproximadamente el mismo espacio inicial. 

Bosques comestibles 

Cuando hablamos de permacultura estamos hablando de algo muy amplio, que puede trabajarse en huertos urbanos, el huerto que tienes en la terracita, en granjas, etc. Así pues, la permacultura no es simplemente un método de agricultura, sino que es un método de diseño. Son unos modelos que se pueden adaptar a cualquier diseño que quieras construir. 

Un paso más allá en el diseño integrado con la naturaleza son los bosques comestibles. Estos se empiezan a diseñar desde la agroforestería, en un intento de imitar los procesos y estructuras naturales y tener un sistema productivo más sostenible y que además se autorregule por completo a sí mismo. Este método se mezcla con la permacultura para generar proyectos de bosques comestibles como el de Ketelbroek (ver videos de las referencias más abajo); aplicando ciertos métodos de la permacultura para maximizar su sostenibilidad, rendimiento y ecología. 

El proyecto de Ketelbroek se inicia con la idea de demostrar que la agricultura y la naturaleza no son enemigas, y lo llevan a cabo siguiendo los principios éticos de la permacultura y mezclando este diseño con la agroforestería, llegando a crear un espacio de producción de cultivos sostenible, que en siete años ha llegado a ser autosuficiente y no presenta mucho más coste que el de recoger los frutos. 

Estos diseños generan un ecosistema que da hábitat a muchas especies locales y, en este caso, especies en peligro de extinción. Suponen un pequeño oasis en medio de los ecosistemas dañados (que suelen ser los cultivos tradicionales o áreas urbanizadas) y aportan cobijo a especies que habían perdido gran parte de su hábitat. De esa manera se les suma otro punto de ecologismo. El mismo diseño que cumple la función de proveer alimento al ser humano, en vez de ser un peligro para la fauna autóctona, se vuelve un espacio inclusivo para esta. 

Por el simple hecho de la no intervención humana en el mantenimiento de este tipo de sistema, este se regula a sí mismo. Si el ecosistema presenta algún problema (como plagas), la naturaleza por sí misma lo arreglará, con la presencia de alguna especie que coma la plaga, por ejemplo, igual que haría un diseño de permacultura. 

Además son un entorno que proporciona un espacio saludable para las personas, las provee de alimento sin casi ningún coste (una vez están en su madurez), se autorregulan, limpian el aire y el agua, y son un espacio bonito donde pasar el rato o vivir. 

Productividad 

La productividad en la permacultura es tal vez aún un debate abierto en los frentes más incrédulos, por el simple hecho de que no se han hecho suficientes estudios que traten su efectividad en espacios pequeños. Aun así, la gran cantidad de ejemplos que se pueden encontrar sobre la gran productividad del sistema en terreno reducido demuestra que es la opción más interesante en cuanto al uso y provecho del espacio. 

Por ejemplo, en la granja francesa de Bec Hellouin, afirman que en un espacio de 1000m2 han llegado a producir unos 54.000€ de hortalizas, en el tercer año de recolección: 

  • Primer año: 30.200€ de hortalizas 
  • Segundo año: 39.000€ 
  • Tercer año: 54.000€ 

Estos beneficios se asemejan a la producción intensiva en terrenos de una hectárea, con mecanización. Estos datos se repiten en entornos más pequeños; producciones en patios pequeños, en huertos urbanos, etc. Los primeros años de desarrollo del espacio siempre se suele producir menos hasta que el mismo sistema madura y llega un momento en que la cantidad de producto por metro cuadrado (si el sistema tiene un buen diseño) sobrepasa a los diseños de agricultura tradicionales. 

En las próximas publicaciones hablaremos con más detalle de casos concretos, su productividad, diseño e historia. 

¿Qué nos ha llevado, como especie, como civilización, a producir nuestra comida? Cada parte de nuestro ADN cultural procede de pequeños o grandes actos que, en gran mayoría, se hicieron miles de años atrás y que muy pocas veces cuestionamos. ¿Son los actos que nos llevaron aquí lo mejor que pudo pasar o debemos cuestionarnos de que forma estudiamos nuestra propia historia, para entender nuestro presente? Si te interesa, en el próximo artículo hablaremos de la revolución agraria desde una óptica crítica, para entender los pasos que nos han traído aquí y que han creado nuestra forma de interactuar con la naturaleza. 

Bibliografía:

1. Altieri, M. A. (2009). Green deserts: Monocultures and their impacts on biodiversity. Emanuelli MS. Jons J, Monsalve S, Eds. Red Sugar, Green Deserts: Latin American Report on Monocultures and Violations of the Human Rights to Adequate Food and Housing, to Water, to Land and to Territory. Sweden: FIAN International, 67-76. 

2. Baraibar, M. (2014). Green deserts or new opportunities?: competing and complementary views on the soybean expansion in Uruguay, 2002-2013 (Doctoral dissertation, Department of Economic History, Stockholm University). 

3. Böhm, S., & Brei, V. (2008). Marketing the hegemony of development: of pulp fictions and green deserts. Marketing Theory, 8(4), 339-366. 

4. Holmgren, D. (2007). Essence of permaculture. Hepburn: Holmgren Design Services. 

5. Mollison, B., Slay, R. M., Girard, J. L., & Girard, J. L. (1991). Introduction to permaculture. Tyalgum,, Australia: Tagari Publications. 

6. Natuurinclusieve landbouw: Wouter van Eck over voedselbos Ketelbroek in Groesbeek https://www.youtube.com/watch?v=QG6DrbWrPy8 

7. Kimberly, D. (2015). Introduction to Permaculture. ECHO Agriculture Conference 2015 https://www.echocommunity.org/resources/97ac82bd-af4b-4d1a-b1f8-37da48e0bfca 

8. https://en.wikipedia.org/wiki/Permaculture 

9. Wouter van Eck over Voedselbossen https://www.youtube.com/watch?v=fQ2udqitScM 

10. Bec Hellouin farm https://www.fermedubec.com/english/