La otra cara del transporte marítimo. Parte 2

Las graves consecuencias para los ecosistemas y el medio ambiente

En la primera parte de la serie de artículos sobre transporte marítimo hablábamos de que la corrupción en materia legislativa, las penosas condiciones de trabajo, la imposibilidad de controlar lo que sucede en alta mar y el maltrato animal sufrido a bordo de embarcaciones que en ningún caso están preparadas para el transporte de seres vivos (que por otro lado jamás deberían ser considerados como “mercancía” que llevar de un puerto a otro), deberían ser suficientes para que se revisasen ciertos estatutos de esta lucrativa y, a menudo, desconocida industria. 

No obstante, estos no son los únicos costes directos del transporte marítimo. Si bien estos buques cargueros no producen el mismo impacto sobre los fondos marinos que los barcos de pesca de arrastre, entre otros, debido a la escala y magnitud de esta industria, sus efectos son igualmente devastadores a nivel medioambiental. A continuación, pasamos a enumerar algunas de sus principales consecuencias.

Contaminación atmosférica

La combustión de gases tóxicos que son expulsados por los tubos de escape de los buques tiene graves consecuencias para la salud humana, y se estima que son la causa de la muerte prematura de unas 60.000 personas solo en Europa [1]. Uno de los motivos es el uso de combustible de mala calidad, llamado residual, y que vendría a ser lo que queda en el fondo del barril después de varios procesos de refinado del crudo. Los humos emitidos por los barcos de carga contienen metales pesados, óxidos de nitrógeno y partículas finas que generan enfermedades respiratorias y cardiovasculares para quienes los respiran de forma continuada. Y en especial, la gran cantidad de dióxido de azufre emitido por el transporte marítimo internacional, cuyos efectos a largo plazo ponen en serio riesgo a quienes lo sufren de manera continuada. Solo en la península ibérica, se estima que estas emisiones incrementan en un 7,7% la mortalidad de quienes se ven expuestos a ellas [2]. El documental Freightened aporta datos estremecedores, calculando que los 20 barcos más grandes emiten más azufre a la atmósfera que todos los coches del planeta juntos.

Actualmente se están estudiando propuestas con objeto de reducir este tipo de contaminación [3], considerando la electrificación de los puertos para que los buques no tengan que depender del gasoil durante sus estacionamientos, así como la implantación de filtros, el uso de combustibles alternativos o la reducción del ritmo de circulación de estas embarcaciones. Tal vez de manera más urgente y a corto plazo, se impone la necesidad de establecer zonas de bajas emisiones (ECA) a nivel internacional, y de luchar porque se respeten y no se sobrepasen los niveles máximos de emisiones prescritos. 

Barco de carga para el transporte marítimo

Ruido subacuático

El ruido emitido por las enormes hélices de los buques cargueros y cisterna (entre otros), afectan de manera muy negativa a gran cantidad de especies marinas, cuyo sentido de la orientación se ve alterado. Aproximadamente un tercio de las ballenas y delfines sufren daños auditivos irreparables [4] debido a la contaminación acústica de estos barcos. Incapaces de orientarse, gran cantidad de cetáceos y otros animales que dependen de la ecolocalización como forma de comunicación, pierden el rumbo, sin posibilidad de seguir sus rutas migratorias, y terminan varadas en playas donde mueren irremediablemente.  

Colisión con grandes cetáceos

Otra de las consecuencias inevitables del transporte marítimo es el riesgo que suponen para grandes mamíferos, que habitualmente se ven “atropellados” por estos buques durante sus travesías en alta mar. Tanto es así que, según diversas fuentes [5], las muertes por colisión se han convertido en una de las principales amenazas de extinción para estos animales, junto con sus enredos en aparatos de pesca. 

Introducción de especies alóctonas

Aquí nos referimos a la introducción de especies originarias de otros lugares en ecosistemas a los que no pertenecen. Muchas de estas especies tienen un alto impacto y pueden alterar irreversiblemente ecosistemas autóctonos. Estudios muestran que desde 1949, el transporte marítimo ha sido el responsable de la mayoría de las especies alóctonas introducidas en los mares de la UE [6], con las cifras más altas localizadas en el mediterráneo. 

Esto se debe en gran medida a la práctica conocida como descarga de agua de lastre. Cuando estos barcos no están totalmente cargados, llenan de agua marina los llamados tanques de lastre, que no son sino grandes depósitos que ayudan a ajustar la estabilidad de la embarcación. Cuando el barco se carga de nuevo en su puerto de destino, estas aguas que normalmente han viajado miles y miles de kilómetros se vierten sin ninguna consideración, como si las aguas de uno y otro mar fuesen intercambiables y no se encontrasen llenas de microorganismos y otros seres capaces de provocar daños irreparables en un ecosistema que no es el suyo. A día de hoy, varios estados de la UE han firmado un Convenio para la mejor gestión del agua de lastre. Sin embargo, la regulación de estas prácticas es difícil de aplicar, y aún queda mucho camino por recorrer.

Contaminación por hidrocarburos

Podría parecer que los accidentes de buques petroleros y otros incidentes de este tipo son la principal causa de la contaminación por hidrocarburos del océano. La realidad es que el vertido de estas sustancias por parte de los barcos es una práctica rutinaria [7], asociada al lavado de los restos de crudo en los tanques y de los residuos oleosos de las sentinas. Prácticas en muchos casos ilegales, pero que, debido a la escasa regulación y vigilancia en torno a ellas, provocan un total de casi 3 millones de toneladas de petróleo [8] vertidas en mares y océanos cada año. 

El impacto de este tipo de contaminación sobre las zonas en las que se produce es de sobra conocido, pero tal vez lo más grave sea lo que podemos calificar como la “contaminación crónica” del océano, cuyas consecuencias son mucho más devastadoras que las de los accidentes puntuales. Si bien es cierto que la mayor parte de los vertidos de hidrocarburos proceden de la actividad industrial terrestre, las flotas de transporte contribuyen a ésta de manera activa. La cantidad de buques viejos o en mal estado, con fugas, o instalaciones deficientes, sumada a la falta de infraestructura en puertos marinos capaz de recibir y hacerse cargo de estos residuos, dificulta la gestión responsable de los mismos. Frente a esto, se impone como necesario un endurecimiento de la legislación internacional que investigue y penalice debidamente el incumplimiento de las normas vigentes; así como la implantación de servicios portuarios y renovación tecnológica de flotas que impidan la filtración de estos desechos en los ecosistemas marinos.   

Aunque cada vez hay más personas tratando de destapar la realidad que se esconde detrás de una industria que generalmente nos pasa desapercibida y que es, sin embargo, la causante de numerosos problemas a nivel ecológico, político y social, todavía queda mucho camino por recorrer. La economía actual depende de este sistema de transporte, que a pesar de su gran impacto medioambiental sigue siendo el menos contaminante de los disponibles hoy en día. Como consumidores, poco podemos hacer salvo favorecer la compraventa local y de productos de segunda mano, la reutilización y reparación de objetos en lugar de su sustitución inmediata, y ayudar a concienciar a nuestro entorno acerca de la necesidad de establecer una economía de cercanía. 

Obviamente, la verdadera responsabilidad está en manos de gobiernos y demás instituciones que han de tomar decisiones y favorecer políticas capaces de transformar esta industria y forzarla a adoptar prácticas que respeten el planeta y a todos los seres que habitamos en él.  

Bibliografía citada:

[1] https://www.companias-de-luz.com/noticias/impacto-ecologico-transporte-maritimo

[2] https://www.eea.europa.eu/es/highlights/el-transporte-maritimo-en-la

[3] https://www.businessinsider.es/ue-transporte-maritimo-emite-14-emisiones-contaminantes-924221

[4] https://hmong.es/wiki/Environmental_impact_of_shipping

[5] https://hmong.es/wiki/Environmental_impact_of_shipping

[6] https://www.eea.europa.eu/es/highlights/el-transporte-maritimo-en-la

[7] https://europe.oceana.org/es/eu/prensa-e-informes/reportajes/vertidos-de-hidrocarburos

[8] https://www.companias-de-luz.com/noticias/impacto-ecologico-transporte-maritimo